A diferencia de Argentina, las dictaduras en la historia reciente de Colombia no han sido ni numerosas ni extensas, de forma tal que a la democracia colombiana se le ha llegado a considerar como la más antigua y estable del continente, valga decir que bajo largos períodos de estado de sitio durante los cuales la violencia como política de Estado se ha legitimado en defensa de la democracia. Sólo en 1953 el General Gustavo Rojas Pinilla se tomó el poder por la vía del golpe de Estado y se consagró como el único dictador del país. Para esa fecha Colombia se hallaba sumida en una profunda violencia que mereció nombre propio (La Violencia) y tuvo como actores a simpatizantes de las dos fuerzas políticas tradicionales: el Partido Liberal y el Partido Conservador, en todo el territorio, incluso de los más recónditos campos del país -las disputas vividas durante la época de la violencia no pueden señalarse sólo como enfrentamientos partidistas, algunas regiones del país no soportan esta explicación y se extienden a disputas por poderes sindicales, revanchas terratenientes, luchas por la tierra y conflictos de clase entre otros-. El conflicto armado colombiano se extiende por más de cinco décadas y sus actores y expresiones han mutado a partir de diferentes factores que han marcado su recrudecimiento: guerrillas, narcotráfico, paramilitarismo, narco-para-política, entre otros. Las cifras de víctimas son alarmantes, ascienden a más de seis millones, contados desde 1985 y entre los crímenes se listan asesinatos sistemáticos, genocidios políticos, desapariciones, desplazamiento forzado…

Argentina sufrió los estertores que acompañaron a toda América Latina, con la introducción de una dictadura cívico-militar entre 1976 y 1983 y, con ella, de las políticas que condujeron a la implantación del neoliberalismo en la región.

Aunque el país portaba una tradición golpista a lo largo del siglo XX como expresión de algunos rasgos de su cultura política, marcados por cierto talante autoritario que se fue recrudeciendo al pasar de las décadas, su dictadura más reciente, tiene características que la diferencian de las anteriores, especialmente en la generalización del uso indiscriminado de la violencia y la institucionalización del terrorismo de Estado. Así, en el período 1976-1983 conocido como el Proceso Reorganización Nacional (bautizado así por los militares que se tomaron de forma violenta el poder), las distintas generaciones fueron afectadas, de una o de otra manera, por una amplia oleada de violencia política, cuyas consecuencias todavía marcan los destinos de los argentinos en los planos económico, político, social y cultural. No obstante, Argentina ha sido uno de los países caracterizados por dinámicos procesos, no exentos de altibajos y conflictos, que ha buscado dar cuenta de ese pasado, a través de movimientos en defensa de los derechos humanos, en los que las políticas de la memoria ocupan un lugar destacado y en donde, en su última fase, el juzgamiento a los responsables de la desaparición de 30.000 personas, y de un sinnúmero de niños/as apropiados/as por los victimarios, forman parte de la agenda pública.

A diferencia de los demás países latinoamericanos Chile consolidaba un proyecto socialista por las vías de la democracia de la mano de Salvador Allende quien se convirtió en presidente del país a principios de la década de los años setenta. No obstante, en este período la sociedad chilena se hallaba dividida (en los comicios electorales sólo el 36.3% de la población había votado a favor de Allende) y los problemas sociales y la violencia política empezaron a copar buena parte de los espacios, conduciendo a problemas de gobernabilidad y al fortalecimiento de las fuerzas de extrema derecha, así como al enfrentamiento entre los sectores de derecha e izquierda. Esta situación condujo al golpe militar, dado el 11 de septiembre de 1973, al bombardeo de la Casa de la Moneda y a la muerte de Salvador Allende, dando comienzo a una sangrienta dictadura a través de una Junta Militar bajo el mando de Augusto Pinochet, que se prolongaría hasta 1989, año en el que se inicia un proceso de transición en el cual los acuerdos, explícitos o implícitos, con los militares van a marcar un camino tortuoso para la instauración de un régimen democrático que debía saldar cuentas con el pasado dictatorial pero que, al mismo tiempo, daba continuidad a las políticas económicas y sociales puestas en marcha en el período. No hay que olvidar que Chile significó el laboratorio de las políticas neoliberales implantadas en el continente, y que encuentra en los Chicago Boys el grupo de tecnócratas chilenos encargados de su puesta en acción durante el período de la dictadura.

 

 

Otros países de América Latina han experimentado periodos de recrudecimiento de la violencia política bien en contexto de dictadura o bien de democracia restringida. Uruguay sufrió el exilio de una quinta parte de su población y el hostigamiento, la desaparición, el apresamiento y el asesinato de miembros de la oposición al régimen dictatorial que se impuso durante el periodo de 1973 a 1985.

 

En Brasil se vivió una de las dictaduras más largas del continente; con una duración de diecinueve años se extendió durante el periodo que va de 1964 a 1985…

 

En Perú, los enfrentamientos de los grupos alzados en armas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en contra del Estado peruano desde 1985 hasta el 2000 dejaron una estela de violencia en el país que arroja un saldo de cerca de 70.000 muertes…

 

Otros Países de América Latina

 

Represión Sistemática en América Latina

 

Durante las últimas décadas del siglo XX tuvieron lugar en Latinoamérica gobiernos represivos que dejaron en entredicho las libertades ciudadanas y los derechos humanos en general. Bajo la figura de dictaduras o de democracias restringidas en los países del continente se experimentaron persecuciones, asesinatos y desapariciones sistemáticos que dejaron una huella indeleble en el tejido social. El Terrorismo de Estado se hizo sentir con toda su fuerza como medio para la obtención de control social, político e ideológico; se constituyó en el medio a través del cual los proyectos políticos y los modelos de desarrollo del continente impulsados por las clases dominantes que venían siendo objeto de fuertes cuestionamientos tanto en la esfera política como en la cultural se propusieron poner bajo cintura a los movimientos sociales y a los grupos políticos de oposición y generar condiciones para las modificaciones estructurales llevadas a cabo bajo directrices norteamericanas, en el contexto de la Guerra Fría.

 

cuento para no olvidar
Argentina
(1976 - 1983)
Chile
(1973 - 1990)
Colombia
Más de 50 años de violencia